Un día, tras cenar Jesús con sus discípulos, se fue a rezar al huerto de los olivos. Estando allí, fue apresado por unos soldados romanos y, después, fue condenado a muerte. Además, lo obligaron a cargar una cruz en la que iba a ser crucificado.
Antes de morir, Jesús rezó a su Padre Dios y le pidió que perdonará a quienes lo iban a matar y también pidió que lo ayudara.
Jesús murió por amor a los demás. Junto a Él estaban su madre, la Virgen María y su amigo el apóstol San Juan.
(Adaptación del relato de Mateo 26 y 27)
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